La adolescencia en el Atlántida Film Fest

 

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La edición del presente año del Atlántida Film Fest está dividida en varias categorías bien diferenciadas, lo que permite hacer pequeños ciclos relativos a un subgénero concreto, ya sea política, historia o juventud. En esta última categoría he podido disfrutar (con reservas) de tres títulos que exponen de formas muy diferentes esta etapa de la vida: Refugio, Brødre y Bridgend. Tres formas de acercarse a una misma realidad que han resultado ser, en conjunto, un tanto fallidas.

La primera de ellas, Brødre, es una especie de versión documental de la fórmula que usó Richard Linklater en Boyhood, es decir, grabar a un grupo de gente durante un montón de años para plasmar en imágenes su crecimiento y cambios vitales. En este caso, es una madre la que graba durante 10 años a sus hijos para terminar montando un documental sobre sus vidas. El gran interés que puede suscitar la propuesta a priori acaba convirtiéndose en algo solamente atractivo para los familiares de los dos hermanos, debido a que el montaje, que en este caso debería ser un elemento clave (recordemos que es un trabajo de recopilación de vídeos familiares) es deficiente: se mezclan las edades y los acontecimientos, que por otro lado son de un interés bastante escaso y, lo que es peor, no se logra crear un retrato temporal de la adolescencia de estos dos hermanos, sino que todo acaba convirtiéndose en un pastiche de escenas irrelevantes sobre su asistencia al colegio o sus partidos de fútbol. Lo que podría haber sido un retrato generacional despojado de toda ficción (justo al contrario que Boyhood) acaba por convertirse en una colección de vídeos que no reflejan nada de la adolescencia más que aquello a lo que su madre tiene acceso; nada de las pulsiones de los jóvenes o de sus secretos, mentiras, amigos, amores y desamores. Lo único que hay son vídeos de los hermanos jugando al fútbol y preguntas pseudofilosóficas de la madre hacia sus hijos. Una oportunidad desaprovechada por unas pretensiones desmedidas en relación al material del que se disponía.

Lukas, Aslaug Holm og Markus i BRØDRE

De ficción, pero basada en hechos reales, y con un tono mucho más oscuro llega Bridgend, una especie de thriller que aborda una serie de suicidios de adolescentes en un pueblo inglés llamado Bridgend. Esta ola de suicidios, que surgió hace unos años en ese pueblo y que sigue hoy día, por lo que he podido investigar, no tiene motivos claros de momento, y la película no hace mucho por ofrecer una explicación; más bien enfoca su relato a un supuesto de lo que pasaría si llegara gente nueva a ese pueblo. Los protagonistas, un padre, que va a investigar el asunto, y su hija, se afincan en el malogrado lugar y es entonces cuando podemos vislumbrar las supuestas compañías que podrían propiciar esas reacciones entre adolescentes. ¿Un culto a la muerte? ¿Amenazas? No se sabe en realidad, y esto es un lastre importante para una película que por no saber como dirigir las motivaciones de unos adolescentes desquiciados, los hace deambular sin ningún tipo de sentido lógico por los bosques cercanos de su ciudad. Por no querer buscarle un sentido claro, el relato adolescente se ve incompleto, mutilado.

La última de estas tres películas es la alemana Refugio, quizá la que consigue hacer un retrato más certero de esta edad convulsa, si bien lo tiene más fácil, dado que su formato de ficción carcelaria es bastante más sencillo que los dos anteriores. La rebeldía, el miedo o la búsqueda de libertad son retratadas con bastante acierto, enmarcadas en esa institución carcelaria tan severa. No todo es perfecto aquí, ni mucho menos; la rutina se adopta de la cinta demasiado pronto y al final el resultado es demasiado tremendista y poco original (por mucho que los hechos acontecidos en esta película pudieran ser así en la realidad). Mucho menos singular que Brødre; mucho menos arriesgada que Bridgend, aún así se las ingenia para no ser un trabajo del todo fallido, al contrario que las dos anteriores.

Desigual fortuna la que me he encontrado en el Atlántida, si bien otras categorías me han dado más alegrías. Pero en lo que respecta a estos retratos generacionales, parece ser que ha habido una cantidad de intenciones mucho más grande y mejores que el talento y los resultados que se han obtenido.

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